La inaccion de la Procuraduria de Justicia de Jalisco, enoja a la comunidad universitaria

19 Diciembre 2009
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Perionotas /
Óscar Hernández.-

El pasado 26 de octubre, Andrés González Negrete, chofer del ex rector de la UdeG, Raúl Padilla, fue agredido con arma de fuego en el cruce de Avenida Inglaterra y la calle Autlán, en el municipio de Guadalajara, Jalisco. 45 días después, el pasado 10 de diciembre, Fernando González Sandoval, quien era director de la Preparatoria 7, fue ultimado a tiros  mientras circulaba a bordo de su vehículo sobre Pablo Neruda, casi en su cruce con Patria, en Zapopan. Cinco días más tarde, el 15 de diciembre, en conferencia de prensa, el procurador de Justicia del Estado, Tomás Coronado Olmos, saldría a decir ante los medios de comunicación que el asesinato del director de la Preparatoria 7 y el atentado que sufrió el chofer de Padilla López tenían relación, y que además serían dos ex escoltas de autoridades universitarias quienes estaban detrás de ambos eventos. Esas conclusiones desataron una guerra de declaraciones entre ambas dependencias: la Procuraduría estatal y la Universidad de Guadalajara, que hoy mantienen en la incertidumbre a la sociedad jalisciense que clama se aclaren los hechos y se dejen de tomar éstos, como un escusa política.

Y es que las confrontaciones entre el gobierno estatal y la Universidad de Guadalajara van más allá de meras situaciones policíacas. Ya las hubo con el mismo gobernador de la entidad, Emilio González Márquez por la cuestión de los dineros, a la hora de proponer y aprobar el nuevo presupuesto para la máxima casa de estudios de Jalisco.

Ahora, a nombre de la Universidad, Alfonso Partida Caballero, investigador de la División de Asuntos Jurídicos, retó al procurador de Justicia del Estado, Tomás Coronado Olmos, a separarse del cargo para permitir las investigaciones en torno al atentado sufrido por Andrés González Negrete, chofer del ex rector Raúl Padilla López, y al asesinato de Fernando González Sandoval, quien fuera director de la Preparatoria 7.

Además, Partida Caballero exigió a Fernando Guzmán Pérez Peláez, secretario general de gobierno, “sacar las manos” de las indagatorias, pues asegura que de seguir permitiendo irregularidades en ambos casos, él sería cómplice de “la ineptitud de Coronado Olmos”, quien ha permitido anomalías, inconsistencias y falsedades en el proceso.

“Qué le puede pasar al procurador o al subprocurador, o a Fernando Guzmán Pérez Peláez, si es otra persona la que hace la investigación: que no lo ponga la universidad, que ponga la comunidad jurídica a la persona que debe ser. No es nuestra función decir quién va a investigar. Lo que no debe ser es que el procurador sea quien encabece las investigaciones y mucho menos el subprocurador”, dijo el académico.

Partida Caballero asegura que el Procurador “no ha leído ni siquiera la averiguación”. Negó que Fernando González Sandoval, ex director de la preparatoria número 7, haya sido testigo ocular del atentado sufrido contra González Negrete, ex chofer de Raúl Padilla y Agregó que la declaración del hijo de Andrés González Negrete está manipulada, y que él tampoco fue testigo del atentado en contra de su padre. También negó que una confrontación entre escoltas de la dirigencia universitaria haya sido el motivo de las agresiones.

La molestia de las autoridades universitarias podrían sonar más a grilla que a una verdadera intención de aclarar las cosas. No es nuevo que el grupo de Raúl Padilla se vea inmiscuido en asuntos de policía. Ya a raíz de la muerte del ex rector de la UdeG, Carlos Briseño, el pasado 19 de noviembre, el nombre de quien fuera su principal opositor comenzó a mencionarse insistentemente antes de que se confirmara –por parte de la PGJJ- que se trataba de un suicidio y no un homicidio.

Entre la comunidad universitaria resurgió aquel enfrentamiento entre Briseño y Padilla de agosto de 2008, que culminó con la destitución del primero, aparentemente motivo y lucha que lo llevó a su trágica decisión de quitarse la vida, en una situación no clara, aunque oficialmente definida.

Fue entonces que se habló nuevamente de cuando Briseño arremetió contra Raúl Padilla, y lo acusó de ser una persona nociva para la UdeG. Apuntó en aquel tiempo que proyectos como el Auditorio Telmex, el Teatro Diana o los corporativos culturales de la máxima casa de estudios, “han salido de la función sustantiva de la Universidad de Guadalajara”, y dijo que se trataba de hacer “show bussines”. La actuación llegó a la destitución de Raúl Padilla del Centro Cultural Universitario. La guerra se intensificó.

Alrededor de 40 personas con banderas de la Federación de Estudiantes de Guadalajara, intentaron ingresar al edificio de Rectoría General para dejar un comunicado a Carlos Briseño Torres, en el que decían desmarcarse de las pugnas internas y exigían salvaguardar la soberanía y la institucionalidad de la UdeG. Pero ello lejos de amainar las cosas provocaron que Briseño Torres fuera cesado de la Rectoría por el Consejo General Universitario, “por incurrir en faltas graves”. La lucha de Briseño continuó. Los dimes y diretes siguieron a tal grado, que ese 19 de noviembre culminaron con la vida del académico, que consternó a la comunidad jalisciense.

En esas fechas, una ola de violencia se desató en la entidad. El 26 de noviembre el mismo procurador de Justicia del Estado de Jalisco, Tomás Coronado Olmos, dio a conocer que el periodista José Galindo Robles, director de Radio UdeG en Ciudad Guzmán murió por contusión de cráneo Galindo Robles,  al interior de su domicilio. Su cuerpo estaba amarrado a la cama, según información extraoficial.

El jueves 10 de diciembre por los menos fueron contabilizados diez asesinatos en diversas partes de la entidad. La violencia parecería subir de todo. Aunque las autoridades de la Secretaría de Seguridad Pública de la entidad nos daban un reporte en el que indican y sostienen que los delitos de alto impacto decrecen en Jalisco.

Todos los días, es cierto conocemos de detenciones y aclaración de hechos que han derivado de acciones sangrientas de hace varios años. Pero lo que la comunidad jalisciense quiere es ver resultados en las tareas de los últimos meses. Quizá por eso es que ahora se demanda la salida del Procurador, un funcionario que a diario lo vemos en la “tele”, frente a las cámaras de Televisa, como si esa fuera la forma de aclarar las cosas.

Los universitarios demandan justicia. La grilla está en su máximo apogeo y Raúl Padilla mueve sus hilos. ¿Cuándo lo hará el gobierno del estado?

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One Response to La inaccion de la Procuraduria de Justicia de Jalisco, enoja a la comunidad universitaria

  1. Bitacoras.com on 19 Diciembre 2009 at 15:51

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