La indolencia… duele
Óscar Hernández H.-
No sólo indignación, coraje e impotencia puede causar tanto cinismo de parte de las nuestras autoridades gubernamentales en torno a la muerte de 48 pequeños que su única culpa fue estar en el lugar y en el momento más inoportuno que pudieron tener en su limitada vida.
Un Presidente de la República al que preocupa más que su imagen quede inmaculada al impedir la extradición de delincuente, de una secuestradora, que tan sólo por de origen francés pareciera merecer mayor atención que los miles de reos hacinados en los penales de nuestra República.
Un Presidente que a casi un mes del “asesinato†de esos 48 pequeños sonorenses se acuerda que tiene que intervenir y que que tiene que dar la cara ante un problema de ingobernabilidad, de impunidad, de poder, de exceso de autoridad y que lo tiene que hacer fuera de su paÃs, donde, quizá por vergüenza, tuvo que advertir que caerá todo el peso de la Ley, como lo hizo desde los primeros dÃas del incendio su señora esposa, Sà la prima de una de las dueñas de la guarderÃa, que aún está en libertad y que tal vez siga en Estados Unidos, escondida de la acción de la justicia.
Una ProcuradurÃa General de la República que nos anuncia que ya se ejerció acción penal sobre nueve personas más, pero que nos impide conocer sus nombres “para no entorpecer las investigaciones†se dice en estos casos. Como si los ciudadanos de “ a pie†como dicen, no tuviéramos derecho a conocer a quienes se les dictan acciones de la justicia. Por qué entonces no hacen lo mismo con todos los presuntos delincuentes que detienen a diario y de los que sà se conocen los nombres, incluso de aquellos que son exonerados o que se les da el “usted disculpe†porque no hay evidencias que los involucren en los hechos que se les imputan. ¿Aquà no se entorpecen las investigaciones?
Un Instituto Mexicano del Seguro Social que no es capaz de agarrar un ordenador, una computadora pues, y pedirle que le de un listado de las guarderÃas subrogadas por ese instituto, con los nombres de sus propietarios o de quienes realizan los pagos correspondientes por concepto de la cuota que corresponde. ¿Será verdad, entonces, la versión que corrió ahora en el Senado de la República que entre los dueños de las guarderÃas aparecen los nombres de Martha Sahagún y de sus hijos los famosos Bribriesca? y que ¿el gobierno está tratando de rasurar esas listas para que no se haga un escándalo frente a una de las mujeres más corruptas del sistema mexicano, a la que protege el actual gobierno?
No podemos más levantar la voz y advertir que ante los vacÃos de poder lo que sigue es la contención social. No se sorprendan que si ya las familias de los niños fallecidos fueron capaces de tocar las puertas de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y de convocar a una magna concentración para este sábado 4 de julio, a la que se espera la asistencia de gente de los diversos sectores sociales del paÃs, el siguiente paso sea la toma de decisiones en materia de seguridad.
Es cierto, tomar la acción de justicia por propia mano no es lo recomendable; es más, puede resultar contraproducente para el quien lo haga y para la propia estabilidad del paÃs, también lo es que la gente ya está harta de unas autoridades indolentes, incapaces, soberbias y amafiadas, como las que tenemos en el poder.
Este domingo habrá elecciones. Quien gane, quizá sea lo de menos, pero ojalá y que el rumbo del paÃs pudiera cambiar. esperamos que el Congreso que se conforme sea capaz de advertir los problemas que nos aquejan y que estamos frente a una situación social insoportable.
Calderón no dejará el poder antes de que termine el periodo para el que fue electo, porque hasta para eso le falta decisión, pero sà se le puede acotar ese alarde de triunfalismo, de falta de visión, que sólo lleva México a la ruina. Los números lo dicen. Nuestra imagen frente al exterior lo refleja. ¡Ya basta, señor Presidente!


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